Bretema Studio

La fotografía es una de las herramientas de comunicación más utilizadas en la actualidad. Ya sea para mostrar en nuestras RRSS el lugar en el que estamos disfrutando de nuestras vacaciones, para calificar el restaurante en el que estamos comiendo o para acompañar la noticia de última hora en la web de un diario digital. La fotografía se ha convertido en un apoyo para mostrar nuestra visión del mundo.

La facilidad que nos han otorgado las nuevas tecnologías para poder inmortalizar casi cualquier momento, ha convertido a este modo de expresión en un nuevo lenguaje mediante el cual podemos compartir y conservar todas y cada una de nuestras experiencias vitales.

Ya sea protagonizando la portada de una revista de éxito, las fotos de una tarde con amigos en la playa o la sesión de fotos en la que te re descubriste a ti mismo, las imágenes son momentos inmortalizados que perduran para siempre en el tiempo y que llevan con ellas cientos de mensajes con infinitas interpretaciones. Las podremos revivir cuantas veces queramos, y con ellas, los olores, las emociones, las sensaciones, los sonidos de ese día al que le hemos otorgado el valor de ser recordadas una y otra vez.

Qué es un fotógrafo?

Si todos podemos hacer uso de esta herramienta, por qué necesitamos un fotógrafo?  Si nos ceñimos a la definición de diccionario, “fotógrafo” es aquella persona que se dedica a hacer fotografías profesionalmente. Cierto es, que para serlo se necesitan ciertos conocimientos técnicos sobre la cámara, tratamiento del color y de la imagen, pero lo más importante es ser creativo para crear vida a través de la cámara. Si no eres capaz de sentir lo que estás mirando, nunca lograrás que los demás sientan nada cuando miren tus fotos.

Para mi coger la cámara y disparar es mi manera de dar forma y entender mis pensamientos y las cosas que me mueven por dentro. Todo lenguaje requiere un proceso de reflexión, donde decido qué quiero transmitir; ese “no sé que” que se necesita para hacer algo especial, donde muchas veces son las personas y las cosas que les suceden las que generan esa necesidad de contar algo. Es increíble como algo aparentemente sencillo puede resultar tan complejo, cuando se trata de dar algo más. Todas nuestras experiencias forman parte de quienes somos y poder revivir historias en el tiempo a partir de imágenes es un regalo imperecedero.

Cuál es el significado de una fotografía?

Cuando hacemos una foto, ¿su significado es para el fotógrafo o para el que la ve? Siempre hay una intención del autor detrás de cada imagen. Algo que contar, pero existen tantas interpretaciones de una fotografía como ojos la están mirando, y por tanto infinitas historias de la misma.

Muchas veces esto depende también del tipo de fotografía con la que estemos trabajando. No es lo mismo, por ejemplo, la intención en una fotografía documental, donde se muestra una realidad a través de los ojos del fotógrafo con el fin de contar una historia contextualizada con un objetivo claro, que en la fotografía publicitaria, donde se busca promocionar y vender un producto atrayendo la atención del cliente. Así como en la fotografía artística, se va más allá de la mera representación de la realidad y se busca generar reacciones, del tipo que sean, en quién la esté mirando.

Lo que está claro y es común a todos los tipos de fotografía es que una fotografía tiene que contar algo, tiene que tener un mensaje y una intención comunicativa. Tiene que llegar al espectador.

Hay muchísimas imágenes que se han ganado una alta reputación a lo largo de la historia, pero hay una, que sin duda, para mi, por lo que transmite, por su fuerza, es digna de mencionar. Se trata de una fotografía de Steve McMurry, portada de National Geographic en 1985.

Nos situamos en 1984, en el campo de refugiados de Nasir Bagh, durante la guerra de Afganistán. McMurry fotografío a Sharbat Gula, una niña que llamó su atención entre todas las tiendas de campaña del campo de refugiados. Ella estaba en la escuela. McMurry pidió permiso a la maestra para hacer un reportaje sobre sus alumnas. La niña del retrato le pareció tímida, pero finalmente ella accedió a posar.

La intensidad de su mirada, la profundidad de sus ojos, el desconcierto que se puede ver en su expresión, el miedo y la ira con el que mira a la cámara, es realmente absorbente. No tenía costumbre de someterse a las preguntas de unos extraños, pero en su mirada se podía leer la tragedia de un país asolado por la guerra.
Aún desconociendo el contexto histórico de esta imagen, es imposible no reaccionar a ella, no quedarte mirando intentando comprender cuáles podrían ser sus pensamientos.

Cómo dar significado a una fotografía?

Dotar una imagen de un único significado es muy difícil, por lo ya dicho anteriormente, pero hay muchos factores con los que jugar para que el espectador entienda el enfoque que queremos darle:

  • Las angulaciones de cámara: Si queremos transmitir inferioridad, miedo, vulnerabilidad o fragilidad podemos hacer uso de los planos picados, es decir un plano en el que la cámara mire por encima del sujeto; por el contrario, si queremos darle fuerza, poder a un sujeto, podemos utilizar un contra picado que lo engrandezca.
  • Las líneas: No sólo conducen la mirada del espectador al punto deseado, si no que también en función de las líneas que utilicemos, podemos transmitir una cosa u otra: las líneas horizontales transmiten tranquilidad; las verticales dotarán a tu imagen de una mayor fuerza; las curvas son sinónimo de elegancia y suavidad. En la fotografía, una mezcla de ambas, que nos transmite esa sensación de estar flotando en la nada.
  • La técnica: Largas exposiciones que aportan dinamismo y movimiento a nuestras fotografías; el blanco y negro, que aportan dramatismo a las escenas; la profundidad de campo que usemos, dará más protagonismo a un sujeto cuanto menos sea esta.
  • El encuadre y la composición: la disposición de los elementos dentro de una fotografía son una parte fundamental a la hora de hace reaccionar al espectador. Un ejemplo es la Ley de la mirada. Habitualmente se deja más “aire” hacia el lugar donde mira el sujeto; sin embargo, si rompemos esta regla, lo estaremos acorralando, y por tanto generando tensión en el espectador.
  • La iluminación: La luz suave potencia los sentimientos positivos, alegría, vitalidad, tranquilidad. Sin embargo, la luz dura, con sombras marcadas incita al miedo, soledad.
  • El color: las paletas de colores que usemos en nuestra fotografía nos van a ayudar a potenciar esos sentimientos que queremos transmitir. Los colores fríos (azules, violetas, verdes…) transmiten tranquilidad, calma. Se asocian con el mar, la noche. Los colores cálidos (amarillos, rojos, naranjas…) son fuerza, vitalidad, calidez, intimidad.

Por último, y más importante, sentirnos libres de expresarnos y de crear será nuestra mejor arma. También la más difícil. Una fotografía técnicamente perfecta puede no decirnos nada; así como una imperfecta puede transportarnos a otros lugares.

Una vez conocemos todas las reglas, estaremos listos para romperlas y desarrollar nuestro propio estilo.